Qué representan los Buda de Samarucs


Mucha gente nos pregunta por nuestros Buda, les hacen fotos, les encienden velas, se encuentran a gusto en su compañía… esa es la respuesta. Por eso están en Samarucs desde que abrimos.

Forman parte de nuestra historia y aportan serenidad a un lugar ya de por sí cargado de energías como es El Bufador. Tenemos Buda de muchos lugares del mundo, en diferentes posiciones y de distintas idolatrías, pero siempre hemos tenido 33. Buda representado en varios tipos de estatuas, cada uno con su propio simbolismo. Unos muestran a Buda desvestido y sin joyas, representan la sencillez y el desprendimiento de las cosas materiales. Los Buda con orejas largas indican que todo lo escucha y todo lo sabe. El tipo más común de estatua de Buda lo muestra con diversos gestos con la mano, llamados mudras. Cada mudra tiene su propio significado. Pero siempre hemos tenido 33, cosas nuestras.

Otros mudra representan protección e intenciones pacíficas, firmeza, sabiduría, buena fortuna, alegría, abundancia o felicidad. Entre todos ellos tenemos una pieza a la que tratamos con un cariño especial, un Buda de Sukhothai que guarda nuestro Bufador. No tiene sexo definido, pero le llamamos “Roberta” desde que nos llegó de Filipinas en 2008, representa a Siddharta Gautama, el hombre/mujer que está a punto de convertirse en Buda y sonríe porque sabe que existe un camino para descansar del sufrimiento eterno. Y lo transmite con esa sonrisa tan delicada.

Precisamente esta figura tan delicada he precisado de una restauración delicada también, nuestra amiga y artista María Luque, tomó sus herramientas para devolver todo el brillo y esplendor a esta pieza, gracias mil!!

Pero quién fue Buda? se estarán preguntando los más curiosos. Muy sencillo: un príncipe indio del siglo VI a.C. llamado Siddharta Gautama que consiguió encontrar el modo de escapar del samsara, uno de los conceptos básicos del hinduismo. El samsara es el eterno ciclo de muerte y resurrección: cuando un ser muere su espíritu se reencarna en otro ser, tras cuya muerte llegará una nueva reencarnación y así hasta el fin de los tiempos. El samsara provoca el sufrimiento de la mente, ya que cada nueva reencarnación le aporta dolor y ansiedad. Tras una serie de vivencias, Siddharta halló la iluminación necesaria para comprender el modo de alcanzar el nirvana, que no es ni más ni menos que la ruptura del samsara, la liberación de ese movimiento continuo. Una vez que se alcanza el nirvana, el espíritu queda libre de ese ciclo infinito y puede por fin descansar en un estado eterno de paz y relajación. Tras ese momento de iluminación, Siddharta tomó el sobrenombre de Buda, que significa «aquel que ha despertado» o «aquel que ha sido iluminado», y se dedicó a divulgar sus enseñanzas sobre el nirvana. La tradición cuenta que él mismo lo alcanzó más de cuarenta años después, en el mismo día de su muerte.

Seguro que la próxima vez que visites Samarucs verás a nuestros Budacon otros ojos, elige el tuyo y recuerda, Buda no es un dios ni pretende serlo. Al final de su vida, cuando su mensaje era venerado incluso por algunos reyes, él negó muchas veces ser un dios, un ángel o un santo. Cuando se le preguntaba qué era, Buda siempre respondía: «soy alguien que ha despertado».

 

Subir Copyright 2014 - Samarucs
Redes sociales:
FACEBOOK
TWITTER